Vochomovil III
Iba a toda velocidad, que en mi vocho significaba unos 70Km/hr cuando de pronto empieza a oler a quemado y luego se inunda de humo el interior de ese mágico modelo 74.
Asustada bajó del carro y me quedo con una mirada de niña huerfana en navidad, al lado del camino esperando que alguien me de un aventón al tec. Uno de mis compañeros me ve y sigue de largo, pero al siguiente no lo dejo escapar, me paro a mitad de la carretera y entonces amablemente se detiene.
Una vez que estuve en la escuela sana y salva les cuento a mis compañeros mi tragedia y seis de ellos, valerosos, fuertes, impetuosos se aventuran a rescar al vocho caído en desgracia.
Todos opinan a la vez,
-Se acabo la gasolina- sugiere uno
-No, se quedo sin bateria -dice otro
-No, de seguro tiene que ver con las bujías -explica otro
-Mejor abrimos la cajuela y checamos- dice uno que me parecio el más sensato
El problema era simple, la banda se había roto, ya se estaba formando el grupo que iría a comprar la banda cuando nos percatamos que el vocho, previsor y sabio, tenía una banda lista para usarse, nueva de paquete. Asombrados aún por lo inteligente que resulto ser el vocho, mis compañeros se afanaron en aprender como poner una banda de vocho y no morir en el intento, fue algo complicado, seis ingenieros tienen demasiadas ideas...
Tras un apretón por aquí, un golpecito por allá, un quitense que lo va a encender, el vocho volvió a ser el carro mágico, brincador de zanjas, burlador de federales de caminos y amigo de los niños de siempre entre los vitores y hurras de los presentes.
Etiquetas: Añoranzas

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