Consumase antes de los 30

jueves, junio 28, 2007

Raices

Mi bisabuela María era menuda, la recuerdo poco y no sé si lo que recuerdo sea cierto, con el tiempo la imagen que tienes de una persona se mezcla con los recuerdos de otros. Haciendo un esfuerzo puedo verla trajinar en una cocina antigüa con piso de tierra, con ajos colgados, sin refrigerador, ella, vestida de negro con algún rebozo o mantilla, tímida o quizás sólo pequeña, silenciosa, como esas personas que piden permiso para vivir.

Pero no puedo aseguralo, mi memoria no es de fiar, invento la mitad de mis recuerdos, lo descubrí cuando vi la mirada de asombro de mis primos cuando hablamos de nuestra infancia, ellos parecen tener un idea más clara yo sólo veo imagénes difuminadas que me provocan añoranza, es un dolor dulzón que me quita las ganas de hacer cosas...

Pero hablaba de mi bisabuela, dicen que mi abuela Margarita no se parecía a ella, es muy probable, no veo a mi bisabuela empuñando una pistola contra los gitanos que le acaban de robar un billete a una de sus vecinas, en realidad, no puedo imaginarme a mi bisabuela Maria fuera de su cocina.

Me cuentan que no le gustaba viajar, ni siquiera ir a Tuxpan o a Tepic, me cuentan también que tiempo atrás ella viajaba una vez al año a Jomulco, su pueblo, hasta aquel día en que se accidentó y se le volteó el corazón.

Venían de regreso, habían pasado Tuxpan y se dirigian a Chilapa cuando el camión se accidentó, no puedo recordarlo porque yo todavía no había nacido, así que la imagen del camión volteado por el camino de tierra en mal estado a causa de la lluvia, con la vegetación siempre a punto de tragarse lo que se quedara más de 5 días inmóvil, las gallinas asustadas correteando por allí, los chiquillos encuerados con panzas saltonas que se van a jugar alejandose de señoras enormes con vestidos floreados que se espantan los zancudos con pedazos de cartón mientras se sientan a esperar que el camión se arreglé o pase alguna camioneta que las lleve al pueblo más próximo, no puede ser real, pero el accidente si pasó y a mi abuela del susto se le cambió el corazón de lugar.

No volvió a ir a su pueblo, ni a ningun otro lugar, me han contado también, que años después se cayó y frágil como era se rompió un brazo, la tuvieron que llevar a Tuxpan, pero era necesario, por su edad o por el tipo de lesión, que la atendieran en Tepic, le explicaron que estaba quebrada, que la tenáin que trasladar, que dos de sus nietas la acompañarían todo el camino y que no estaría sola, ella asentía con esa mirada asustada que le imagino al verse fuera de su casa, preguntó entonces muy quedito, como no queriendo importunar.

- ¿Y vamos a pasar por Peñas?
- Si má María, le contestó alguna nieta, tratando de tranquilizarla
-Ah! -dijo la bisabuela aliviada, casi con una sonrisa de alegría- Entonces... yo me bajó en Peñas y tomo un carro a Chilapa y ya ustedes se van a Tepic.

Yo era muy niña cuando murió, nunca pude preguntarle, ¿Que hace una, cuando el corazón no aparece en su lugar?

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1 Comments:

Blogger webita Lo dijo...

por que habremos personas que inventamos cosas trenzadas con los recuerdos reales?... y no es a propósito.

9:25 a.m.

 

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