Consumase antes de los 30

martes, julio 04, 2006

MUJER EN LA AZOTEA


El aire es más respirable o quizás es sólo que necesitaba esconderme, desde aquí, todo parece menos amenazante, mis pies están colgando y puedo balancearlos como cuando niña trepaba a los árboles para esconderme de mamá, hoy no me escondo de mi mamá, hoy intento ocultarme de mi misma, estoy harta de los hombres, creen ocupar tanto espacio en nuestras vidas...

-¡Estoy contenta!- dije una tarde cualquiera porque el día era bello y porque me sentía liviana y porque respirar no dolía,
-¿Estás enamorada?-, dijo algún inpertinente

No, no estaba enamorada sólo estaba contenta ¿desde cuando mi estado de ánimo debe depender de un hombre?, sí, ese día estaba contenta y no era porque un hombre hubiera puesto sus ojos en mí y estuviera dispuesto a “ampararme” dijera mi abuelo, solo estaba contenta y ya.

¿“Ampararme”?, ¿quién inició esa estupidez?, la mujer debe ser amparada por un hombre, la mujer debe cocinar, lavar, planchar, cuidar niños, ¿Quién ampara a quien?,

... ¿Qué me ve esa gata?, la reconozco, esa gata siempre me ha tenido miedo, imagino que ahora cree que invado su espacio, la azotea no es para los humanos, ni aún para las mujeres feministas, me ve con soberbia, con altivez, siempre que me ve un gato me siento despreciada, así que los ataco en una xenofobia absurda, los gatos me desprecian, yo persigo a los gatos, ¿será igual con los hombres?, los hombres me desprecian, yo persigo a los hombres, no, yo no persigo a los hombres además los hombres no me desprecian. Las redes semánticas me juegan una mala pasada, ¿Cómo terminé relacionando a los hombres con los gatos?

-¿Por qué tu nunca me dices cosas lindas?, me preguntó cierto sujeto, pensé y pensé, ¿Qué de lindo tiene?, vamos!, si no digo nada lindo es porque no me gusta mentir, sólo lo pensé, no pude decirlo como me hubiera gustado porque las normas de la buena conducta lo impiden, pero por más que lo intenté no pude reprimir la sonrisa de burla que se dibujo en mi rostro, ¿Lo notó o estaba demasiado ocupado contemplándose en el espejo?,

-¿Quieres crecer?, múdate a mi casa, me dijo, no sé si el mismo u otro tipo, tampoco pude contestarle lo que hubiera querido porque las normas básicas de urbanidad lo impiden, ¿crecer, en su casa?, crecer como que?, tan poca confianza tienen en nuestro género para creer que nos hacen un favor al invitarnos a compartir su vida?, al menos omitió el cásate conmigo, se espantarían las buenas conciencias si supieran lo que opino del matrimonio, se espantarían los curas y mi abuelito y las mamás de mis amigas, y...se nubló ahora el aire es fuerte, empiezo a pensar en la necesidad de bajar, de protegerme del frío, de regresarle su espacio a la gata que aún me sigue observando con desprecio, veo a lo lejos su carro, ¿que estoy haciendo arriba de la azotea? perdiendo el tiempo claro!, bajo rápido y me pongo a preparar un chocolate caliente y me arreglo un poco el pelo y pongo mi mejor sonrisa mientras abro la puerta y le digo...

¡Que guapo te ves hoy!

Etiquetas: