Mauro
Debo decir que espanto fue la sensación que me quedó después de recibir la llamada de Ana, supongo que no hay una buena manera de notificar la muerte de un amigo, recibes una llamada diciendote, ¿Supiste que se murió Mauro? y tu te quedas aturdida, porque no sabes de quien te estan hablando, porque no pueden referirse a ese muchacho alto, flaco y desgarbado que se rió contigo tantas veces, aquel que te hacía más llevaderas las tardes de taller en la secundaria, ese que formaba parte de tu grupito en la prepa, a ese que le encantaba bailar...
No puede ser ese Mauro, asi que entonces no sabes a que se refiere Ana, ni quien murió, ni porque te está avisando a ti, cómo si fuera un amigo en común, como si tu conocieras a un Mauro que pudo haber muerto.
Y entonces todavía desorientada lo ves en esa caja y es él y buscas desesperada a alguien que te diga que no es cierto lo que estas viendo, pero no conoces a nadie, y te sientes como una intrusa y no sabes si quedarte o irte, porque nunca conociste a su familia, ni sabes dónde vive o que ha sido de él en 10 años de silencio y entonces maldices esos 10 años en que lo perdiste y regresas a tu casa y lo recuperas en uns fotografías de aquellos tiempos, y te ries porque ese es el Mauro que es tu amigo y entonces vas a su sepelio y regresas triste porque te das cuenta que desde hace 10 años te hacía falta en tu vida y entonces caes en la cuenta que lo extrañaras muchos años más.
En Memoria de Mauro Antonio Coronado Valenzuela
14 de Junio de 1981- 16 de Julio del 2011
Etiquetas: Añoranzas

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home